Por qué el objeto publicitario clásico ya no basta
Distribuir un objeto publicitario equivale a invertir en un soporte sin retorno medible. Una vez entregado al prospecto, se vuelve imposible saber si se ha utilizado, conservado o tirado. El marketing pierde el control. El comercial relanza a ciegas.
El objeto publicitario conectado resuelve este problema integrando un chip NFC o un código QR. El soporte físico sigue siendo el mismo, pero se convierte en un punto de entrada a una experiencia digital medible. Cada escaneo cuenta, cada interacción se rastrea.
